El día que cambié la heladera o de cómo funciona el Universo

Hace un par de semanas cambié mi heladera (refrigerador) y es notorio como se sucedieron los hechos. Creo que por mucho tiempo voy a tener presente esta historia como recordatorio de cuál es la manera de lograr lo que deseamos y de cómo funciona el universo. Por este motivo es que decidí contarlo. Todos sabemos o en algún momento habremos oído que el universo es pura energía y que esta energía es ilimitada. O sea que, en teoría, todos podemos obtener siempre lo que necesitemos. Claro que en la práctica esto no resulta tan fácil. O tal vez más de lo que pensamos!

El día que cambié la heladera o de cómo funciona el Universo

Bueno, concretamente, mi heladera era vieja. Funcionaba bien, pero no tenía un buen diseño interior y por lo tanto había poco espacio para guardar comida. Como yo cocino mucho, eso era un problema. O sea que cada vez que guardaba comida en la heladera tratando de acomodar y re-acomodar todo para hacer espacio, pensaba qué bueno sería cambiar mi heladera por otra con mejor diseño interior, siempre y cuando no fuera cara ya que ahora no puedo gastar mucho dinero. Y así seguí por un tiempo. Pero claro que no era un problema grave, por lo que en realidad no hice otra cosa más que pensarlo y desearlo, y nada más. Hasta hace un par de semanas.

Primero una pequeña aclaración. Yo no compro electrodomésticos usados de particulares ya que hay que ir a buscarlos uno mismo. Para mí esto es un problema de esos que me estresan mucho ya que no solo no sé conducir sino que tengo muy pocos amigos que pueden ayudarme a mover algo pesado subiendo o bajando escaleras. Y las empresas de mudanza en las que confío son muy caras. Es más, no creo que se las pueda contratar solo para una heladera, por ejemplo. Hay otras más baratas que se encuentran en los clasificados, pero tener que elegir y contratar a alguien sin referencias también me genera mucho estrés.

Otro dato importante: hace tiempo que decidí dejar de usar Facebook ya que sentía que me hacía perder mucho tiempo. No cerré la cuenta porque tengo algunos amigos que me contactan solo por ahí, pero ya no abro la aplicación ni leo las comunicaciones que me manda, a excepción de los mensajes privados que me llegan por mail.

Bueno, ahora sí a los hechos que sucedieron hace un par de semanas:

Primero, recibí una comunicación de Facebook que por una vez sí leí de una amiga que vendía una heladera usada pero casi nueva y en excelente estado. Y a un precio que yo podía pagar!! Instantáneamente abrí Facebook y respondí que estaba interesada al mismo tiempo que le hacía dos preguntas de las cuales ya sabía la respuesta: que iba que tener que buscarla yo y que por la altura no iba a entrar en el lugar previsto por los que diseñaron los muebles de mi cocina.

No obstante, por alguna razón supe que esa era mi nueva heladera y con mucha tranquilidad y convicción la compré y confirmé a mi amiga que a los pocos días la iba a buscar. Incluso envié el cheque por correo, aun sin saber cómo iba a hacer para traerla a casa. O para acomodarla en mí cocina. O para deshacerme de la heladera vieja!

Lo que más me sorprende de este hecho es que todo el tiempo me sentí tranquila, segura y sin estrés. Ese día pensé un par de opciones para el traslado de la heladera y sobre qué hacer con la vieja, pero enseguida vi que no iba a resultar ni mi plan A, ni el B, ni probablemente el C. Y muy tranquilamente me fui a dormir sin ni pensar en el tema.

Al día siguiente recibí un mensaje de texto de alguien a quién yo no hubiera pensado en preguntar. Me pasaba el nombre y número de teléfono de un muchacho que lo había ayudado con una mudanza. Contacto a esta persona y me dice que sí podía ir a buscar la heladera y que me cobraba un precio muy razonable.  Un tema resuelto.

A todo esto, ya estaba a un día del plazo y todavía no sabía qué hacer con la otra heladera. Estarán de acuerdo que no es algo que se puede poner en la calle el día que pasa el basurero, no? En realidad había hecho un poco de investigación por internet y había encontrado un programa de la empresa de electricidad local que consiste en que ellos pasan gratis a retirar las heladeras viejas. Esto en sí ya era una buena noticia, pero por algún motivo, nunca llamé para anotarme. La tarde antes del “día D”, se me ocurre preguntarle al muchacho que iba a ir a buscar la nueva si no estaría interesado en una heladera vieja pero funcionando. Me dijo que tenía que verla, no obstante, nunca dudé que sí se la iba a llevar. Segundo tema solucionado. Y mucho más simple que la primera opción.

Mientras tanto, ya había solucionado mentalmente el tercer problema. Me gusta mucho decorar mi casa y mover muebles o sea que ya tenía pensado un cambio en mi cocina, poniendo la heladera en otro lugar donde la altura del mueble no fuera un problema. Y de paso aproveché para acomodar un par de cosas que tenía dando vueltas por otras partes de mi casa. Ah, y encontré espacio para exponer mis acuarelas!

heladera nueva

Finalmente, todo salió súper bien. La cocina me quedó mucho mejor y más luminosa. La heladera es hermosa y tiene un diseño interior que me encanta y con mucho espacio!!! Y en total no gasté mucho dinero!

Como enseñanza de toda esta historia, esta es mi conclusión de cómo se puede lograr lo que uno quiere:

  • Olvidarse de las limitaciones que nos autoimponemos (nunca voy a poder comprar un electrodoméstico directamente de un particular)
  • Olvidarse de las limitaciones que nos imponen los otros (la altura del mueble de cocina)
  • Concentrarse en lo que realmente necesitamos (más espacio para guardar mi comida y que no me resulte caro)
  • Seguir insistiendo en este deseo y siempre positivos (en ningún momento se me ocurrió pensar que nunca iba a poder tener una heladera con mas espacio)
  • Estar atentos a los mensajes que a veces llegan por canales inhabituales (en mi caso, Facebook)
  • Actuar sin dudar y sin perder el tiempo (respondí rápido y la compré sin tener todo resuelto)
  • Dejar qué el universo se encargue del “cómo” (cuando no sirve ni el plan A, ni el B, ni el C)
  • Seguir nuestra intuición en todo momento (todas las veces que actué o dejé de actuar “por algún motivo”, “ por alguna razón” o porque “algo me dijo”)
  • Estar dispuesto a que el resultado sea mucho mas de lo que habíamos imaginado (reorganizar los muebles de mi cocina)
  • Confiar en todo momento que las cosas van a salir bien. Siempre.

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2 thoughts on “El día que cambié la heladera o de cómo funciona el Universo

  • August 19, 2014 at 10:12 pm
    Permalink

    Que bonita historia a mi tampoco se ne había ocurrido publicar una venta sobre fb :D.

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    • August 20, 2014 at 8:08 pm
      Permalink

      Que bueno que seguiste tu intuición e hiciste algo diferente, así nos fue bien a las dos!!! 🙂

      Reply

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